BIENVENIDO

Después de un largo camino, siempre es agradable conversar... aunque hay veces que el silencio es más sugerente.

martes, 3 de diciembre de 2013

AGIOS NIKOLAOS - SITEIA - SPINALONGA- HERAKLION

19 de Julio de 2013 - AGIOS NIKOLAOS - SITEIA

Hoy va a ser un día casi de relax, que de todo tiene que haber en los viajes. También vamos a tener que hacer una modificación rápida de itinerario, o mejor dicho, no plantearnos hacer la primera de las rutas que teníamos prevista, concretamente ir a la Playa de Vai, la más famosa playa del este, con su palmeral, una de las visitas que yo pensaba que a mis hijas les iba a gustar por aquello de que siempre quieren tener sus horas de playa, que estamos en vacaciones.

Pero resulta que la peque ha dormido fatal, no se encuentra bien y no quiere ni moverse de casa.  Vaya, qué contrariedad, y ahora ¿qué hacemos?, pues nada, nos quedamos de visita en Agios Nikolaos y en otra ocasión o en otra vida, más bien, tal vez podamos conocer personalmente la susodicha playa de Vai, que será tan turística como las demás, me digo para consolarme.

Estamos más cerca de Agios Nikolaos de lo que pensábamos, pero aún así, nos desplazamos en coche, y nada más llegar vamos en busca de un supermercado para comprarle a la niña una bebida isotónica, a ver si se entona un poco.  Mientras tanto, paseamos por el puerto de Agios Nikolaos, muy tranquilo a primera hora de la mañana. 


Turístico, pero no tan exagerado como otros lugares que hemos conocido en este viaje, aunque también es cierto que con menos encanto que Chania o Retimno, por ejemplo. 

A veces los lugares me parecen bonitos, pero demasiado artificiosos y casi prefiero lugares menos espectaculares pero que me den más autenticidad. 

Así es que cuando haga el balance final de Creta, tal vez recuerde estos lugares del este como más reposados y de mi gusto. Todavía no tengo la perspectiva suficiente.

Agios Nikolaos (San Nicolás) es un pequeño pueblo, antes pesquero, hoy claramente orientado al turismo.


Una de sus principales atracciones es su lago. De hecho, muchos de los establecimientos tienen que ver con él: Lago azul, Hotel du lac y, es que es la parte más bonita del pueblo.  El contraste de colores con la bahía de Mirabello, que está al lado, resulta muy atractivo. Lago y mar se unen a través de un canal.


Este lago, llamado Voulismeni, tiene una profundidad aproximada de diez metros, aunque hay una  leyenda sobre el mismo, que dice que no tiene fondo. Esto lo hace más atractivo.

Paseamos arriba y abajo esta zona, deteniéndonos en el lado situado junto al lago y sus alrededores. Hay unas escaleras que nos conducen hasta una pequeña iglesia, que está cerrada. 

Encontramos una cueva llena de aparejos de pesca que nos habla del origen del lugar, antes de ser destino turístico.

Y como las escaleras van más arriba todavía, seguimos por ellas buscando alguna nueva perspectiva fotográfica.

Después nos vamos metiendo por las callejuelas de Agios Nikolaos, con los tenderetes habituales y nada de particular.

Como nuestra enferma se va recuperando, y el paseo se nos ha quedado corto, miramos la guía a ver si tenemos alguna alternativa que complete la mañana. Descartada la playa, decidimos acercarnos a la ciudad más septentrional de la isla, o casi, Siteia.

El trayecto hasta llegar allí es agradable, pero mucho más largo de lo que pensábamos. Nos hemos ido acostumbrando a las peculiaridades de la conducción en Creta, pero algún camión nos dificulta la marcha y también hay muchos guiris, como nosotros, que no se han enterado todavía de que en Creta se conduce en el arcén (es que prácticamente es así) y el carril se usa para adelantar.

Llegamos tarde a Siteia, nos ha costado demasiado, tal vez no ha sido una buena elección venir aquí. Son sesenta kilómetros pero con curvas y dificultades, en los que hemos invertido buena parte de la mañana, un poco tontamente.

El pueblo, al menos, tiene su atractivo. Casi me atrevo a decir que, junto con algún pueblo del interior, es el menos turístico que hemos encontrado. Salvo la zona del puerto, con algún restaurante, el resto tiene una apariencia de lo más normal, lo que yo agradezco muchísimo.


Dejamos el paseo para más tarde y buscamos un sitio para comer. Incluso nos animamos a hacer una comida un poco más especial que en días anteriores, ya que nuestro viaje está tocando a su fin.

Así es que elegimos un lugar en el puerto y pedimos un plato de especialidades griegas y media botella de vino blanco, típico de la zona, que tiene cooperativa de vinos, según me he informado. Así,  celebramos nuestra estancia, casi ya de despedida, en la hermosa y muy turística isla de Creta.

Nos ponen un plato combinado con mousaka, una especie de empanadillas con espinacas muy aromatizadas y otras de queso. Algo parecido a unas albóndigas rellenas de arroz con especias y otra especialidad a base de berenjena, cebolla y tomate, bastante bueno.  Ni barato ni caro, ni especialmente destacable, pero mejor que mi horrible estifado de ayer, que terminaron comiéndose los gatos. 



Comidos y reposados, nos damos una vuelta por este pueblo tan normal, que me parece increíble. 

Gente corriente paseando por calles con establecimientos griegos que no pretenden atraerte para que te compres esto o aquello. Es agradable conocer algo de la cotidianeidad de la vida, en una ciudad cretense.



Nos tomamos, por último, un café frappé, tan de moda en Creta. Va todo el mundo con su vaso de plástico y su pajita, por la calle. Por fin logro hacerme con el mío y el invento no está nada mal.

Volvemos a Agios Nikolaos y, aunque tal vez han sido demasiados kilómetros para llegar hasta aquí, la visita a Siteia, no ha estado mal.

En nuestro apartamento, las niñas aprovechan para bañarse en la piscina. A mí no me apetece mucho, ya que hace demasiado viento y me dedico a preparar el itinerario de mañana.

Más tarde, todavía volveremos a Agios Nikolaos, para dar un paseo vespertino y ver la vida nocturna del lugar. Nuestras hijas no quieren acompañarnos, así es que lo hacemos en solitario (y aprovechando mejor la visita, hay que decir) rodeando el lago nuevamente, al que las horas de la tarde dan diferentes colores, que le sientan estupendamente.



Callejeamos por las mismas calles por las que hemos estado esta mañana, pero que ahora están mucho más repletas.

Descubrimos otras zonas, como un pequeño parque en el que un grupo de niños juega al fútbol y otro de niñas, a las maestras. Hay turistas y abuelos. Gente de fiesta y gente que pasea sin más, como nosotros. No demasiado bullicio, tampoco tranquilidad absoluta. Así es Agios Nikolaos, un término medio apacible en el que encuentras un poco de todo.

Como nuestras hijas se han quedado solas en el apartamento, no volvemos muy tarde y las encontramos en animada conversación con un matrimonio chipriota y su hijo. Nos unimos a la reunión y por casi dos horas compartimos (con una mezcla de idiomas algo penosa, sobre todo por nuestra parte, hay que decir) experiencias viajeras y familiares con los vecinos de apartamento que, amablemente, nos invitan a vino y son extremadamente hospitalarios y simpáticos. 

Si ya tenía Chipre en punto de mira para unas posibles vacaciones, gana puntos con este encuentro. Debe de ser un lugar interesante y por qué no. La señora, cuya madre es española, nos recuerda que hay viajes con Ryanair desde Gerona. Es una posibilidad.

Mañana nuestro último día. 


20 de Julio de 2013 - Isla de Spinalonga - Heraklion

En nuestro último día, tenemos que emprender el regreso a Heraklion, que es donde deberemos tomar el avión que nos llevará a Madrid al día siguiente, así es que las posibilidades en cuanto a itinerarios son limitadas.

Un lugar me llama poderosamente la atención y propongo a mis acompañantes que, de camino, hagamos una parada que creo será interesante para todos, se trata de la Isla de Spinalonga. 

La situamos en el mapa: 

Spinalonga es un nombre italiano que significa "espina larga" y es una de las más hermosas islas de Grecia.

Situada entre la ciudad de Elounda y el Golfo de Mirabello, para llegar a ella hay dos opciones, o bien seguir un camino asfaltado dese la bahía de Elounda o bien tomando un ferry en Plaka, que es lo que nosotros hacemos.  

Plaka es una ciudad de veraneo con una famosa playa. Cercana tanto a Agios Nilkolaos como a Elounda, tiene muchos establecimientos lujosos y un turismo más bien de clase alta, o esa es nuestra impresión. Nosotros nos limitamos a acercarnos al puerto para tomar el siguiente ferry que salga para la isla. 




Nos hacemos un lío porque hay una caseta de venta de entradas para grupos organizados y otro para gente que va por libre, digamos, y cuando por fin logramos estar en el lugar adecuado, sacamos las entradas, más bien caras, creo que fueron 10 euros por persona, que para lo que es la visita, nos resultó abusivo, la verdad.

Mientras hacemos el pequeño viaje que nos llevará hasta la isla, iremos explicando más cosas de la misma. Por ejemplo que su historia comenzó en 1579, cuando los venecianos construyeron una fortaleza en el islote para proteger sus posesiones en Creta. 

Esta isla fue también destino para los cristianos en tiempos de guerra, pues los muros, que llegan hasta la orilla del mar, impedían cualquier desembarco.

Más tarde fue conquistada por los turcos y años más tarde recuperada por los cretenses.

Pero su capítulo más siniestro, comienza a partir de 1890, cuando los cretenses mandaron a los leprosos que vivían en los acantilados a vivir allí, y pasó a convertirse en "la isla de los leprosos" hasta 1956, año en que el gobierno terminó con la leprosería. La isla contaba en esa época con una iglesia, un hospital y la casa de leprosos que quién la conocía la calificaba como "peor que una cárcel".

Una historia triste, para una bella isla. Pero estamos llegando.




Pues ya estamos aquí. Y, de entrada la visita nos parece que no está demasiado bien planteada por los organizadores. Desembarcamos y un señor nos dice que tenemos una hora exacta para pasear por la isla y nos esperan para la vuelta. Un pequeño plano y a buscarnos la vida.

Un tanto enfadados, intentamos aprovechar lo mejor que podamos el tiempo, lo que no nos va a resultar fácil.

La isla está completamente deshabitada. No hay ningún tipo de servicio. Lo que sí hay es muchos turistas que, como nosotros, comienzan un recorrido caótico que nos va a saber a poco.


Ruinas de iglesias, casas y fortificaciones venecianas. 




Imagino que si el recorrido lo hubiéramos hecho en solitario, las sensaciones que percibiríamos serían muy diferentes. 

La soledad, el silencio que envuelve este enigmático lugar nos habría causado, cuando menos, inquietud.




Como cualquier lugar deshabitado en el que imaginas que, años atrás, hubo vida. Que tal vez fue un lugar como cualquier otro de Creta, con sus cafés, sus tiendas, con su pequeña iglesia, a la que ahora llegamos.




 Pero, por mucho que lo intentamos el panorama tiene más que ver con esto:


Nos alejamos de la ciudad y de las masas, dirigiéndonos hacia el exterior de la isla, dónde encontramos un promontorio con una escarpada bajada al mar.

Este sería el límite de los habitantes de la isla cuanto fue utilizada como leprosería. Una isla a la que miles de enfermos de lepra, de toda Grecia, llegaron en un viaje que sólo tenía billete de ida y allí permanecerían muchos de ellos, recluidos hasta su muerte. 



Tal vez mirarían, una y otra vez, las cercanas y para ellos inaccesibles costas de Plaka. 


Esta isla podría contarnos tantas historias...

Volvemos a adentrarnos por otra de las laberínticas calles, intentando llegar hasta lo más alto de la fortaleza, para tener nuevas visiones desde lo alto, pero lo que vemos es que la gente se va agrupando y comprobamos que nuestro tiempo se va agotando sin haber hecho más que una visita parcial e incompleta.




Sólo nos queda la vuelta, intentando captar imágenes al vuelo.

 

Precisamente una de ellas pertenece al cementerio de la colonia de leprosos, últimos habitantes de la isla, cuya visión resulta un tanto sobrecogedora.


Se acabó el tiempo y yo me quedo un poco frustrada de esta visita, planteada como turística y que no debiera ser así, ya que forma parte de la historia de Creta, aunque no sea un episodio fácil de recordar.

Investigando por la web, doy con un libro que precisamente me estoy leyendo ahora: "La isla" de Victoria Hislop, una escritora británica que escribió una historia localizada en Spinalonga y que daría lugar posteriormente a una serie de televisión de mucho éxito. 

De momento parece interesante, y su protagonista tiene la oportunidad de hacer un recorrido mucho más profundo y detallado, que el que nosotros pudimos hacer.

De nuevo en Plaka, tenemos la certera sensación de que nuestro viaje, ahora sí, ha llegado a su fin, aunque las escasas horas que nos quedan de estancia en Creta, intentaremos aprovecharlas de la mejor manera, así es que...

Camino a Heraklion, paramos en una pequeña taberna a pie de carretera y degustamos la que, posiblemente, fuera la mejor comida del viaje a base de especialidades griegas servidas en pequeños platitos, hechos con mucho amor, por la excelente cocinera que se adivinaba en el interior del local y servidas con esmero por su hijo que se esfuerza en desgranarnos los ingredientes de todos ellos. Si a ello unimos la invitación a postre y licor por la casa, podemos decir que nos quedamos más que satisfechos.

Pasamos por una zona terriblemente turística, con bloque de apartamentos uniformizados e instalaciones pensadas para la diversión despersonalizada, que preferimos olvidar.

Casi sin pensar nos volvemos a encontrar en el que fue nuestro punto de partida, la capital de la isla de Creta, Heraklion.

Como nuestro avión sale a las seis de la mañana hacia Atenas (vinimos en vuelo directo con "Vueling" y nos vamos con "Egeas Airlines" con una escala de apenas una hora en Atenas), hemos elegido un hotel cercano al aeropuerto, sin mayores pretensiones que la comodidad. No sabemos que nos espera una sorpresa final.

Pero no adelantemos acontecimientos. De momento, instalados en el hotel y con nuestras hijas decididas, cómo no, a aprovechar la piscina del mismo, los mayores nos vamos a hacer la visita que dejamos pendiente el primer día: El Museo Arqueológico de Heraklion. 

Algo más pequeño de lo que esperábamos, en ese museo se encuentran alguna de las piezas claves de la época minoica, aunque hallamos muchos espacios vacíos por haber sido llevados a una exposición temporal en Atenas.





Nos sorprende el fresco conocido como de "La Tauromaquia" que proviene, como muchos otros, del Palacio de Knossos. 


Entre los más populares, la diosa con figura de serpiente, expuesta en una pequeña vitrina y a la cual recuerdo de los libros de texto, al hablar de las culturas cretenses. 

Y, nos hace especial ilusión, poder ver de cerca el todavía indescifrado disco de Festos, después de haber visitado hace unos días el yacimiento en el que fue encontrado. 


De vuelta al hotel, con no más planes que una cena rápida en la habitación y a la cama, que mañana madrugamos, nos avisan en la recepción que hay una celebración privada en la piscina del hotel, en honor a un patriarca griego que por más que nos esforzamos en saber exactamente quién era, no lo conseguimos. 



Realmente no entendimos el por qué le hicieron una gran cena de gala precisamente en este hotel "Sofía" que no tenía nada de particular. Como estábamos muy poquitos turistas, amablemente, se nos permitió quedarnos en un rinconcito discreto a disfrutar de la fiesta y sobre todo de los bailes típicos que tuvieron lugar en el recinto de la piscina, teniendo que hacer los bailarines auténticos esfuerzos para llevarlos a cabo, en un espacio tan reducido. 



No pudimos sacar muchas fotos y la mayoría no están muy bien, así es que quede la anterior como testimonio de que tuvimos una despedida mejor de la que esperábamos, en nuestro día previo a la partida.

CONCLUSIONES FINALES

Creta nos parece un destino muy recomendable para las vacaciones. Si se viaja con niños, es perfecto, porque puedes compaginar las visitas culturales con hermosas playas y así todos contentos. Es fácil hacer un recorrido por la isla por uno mismo, con un coche de alquiler, aunque hay que tener en cuenta que la autovía principal sólo recorre el norte de la isla y que el interior es muy montañoso, por lo que conviene planificar bien los recorridos para no perder horas por precarias carreteras que destrozarán nuestros nervios. 

A tener en cuenta, la peculiar conducción cretense. Lo hacen por el arcén. Si no vas por el arcén, que es muy ancho, te pitan. Así es que conviene mimetizarse en cretense cuanto antes, para evitar disgustos. 

Finalmente, hago mías las palabras que nuestra amiga Caliope en su blog "Viajes y vivencias" decía en relación a su viaje por la isla de Creta, pues como ella, yo también tengo la sensación de haber llegado veinte años tarde a esta isla. Sin duda, en otra época tuvo que ser un destino mucho mejor de lo que es ahora, con demasiadas concesiones a un turismo masivo que no le beneficia precisamente. 

Ha valido la pena llegar hasta aquí, perdernos en los azules intensos del Mediterráneo, recorrer las huellas de antiguas civilizaciones, dejarnos envolver por la quietud de los monasterios perdidos en la montaña, que nos hablan de lucha y resistencia como valores intrínsecamente cretenses. 

Ojalá eso no se pierda nunca.

Gracias por vuestra lectura.





martes, 19 de noviembre de 2013

Yacimientos arqueológicos de FESTOS y GORTINA - MESETA DE LASITHI - AGIOS NIKOLAOS

18 de julio 2013

No estamos madrugando demasiado en estos últimos días y es que el cansancio va dejando su huella en nosotros, así es que no demasiado temprano, dejamos Matala, donde hemos pasado la noche, para dirigirnos a FAISTÓS o FESTOS, considerada la segunda ciudad minoica más importante después de CNOSSOS. 


Su visita ha sido uno de los motivos por los que decidimos tomar MATALA como base de operaciones para visitar el Sur, con lo cual, a pesar de que a mis hijas esto de las ruinas, como dicen ellas, no les motiva demasiado y están un poco de morros con nuestra propuesta, nos dirigimos hacia allí y en un escaso cuarto de hora estamos en la puerta de entrada. 

Lo primero que hay que decir es que no hay demasiada gente. En cualquier caso, nada que ver con Cnossos, que es el yacimiento más visitado con diferencia. 

Su descubrimiento se debe al arqueólogo italiano Halbherr, nacido en Rovereto en 1857. Al contrario que en la polémica reconstrucción de Knossos por Evans, Festos conserva por completo su autenticidad, lo que para muchos le da un mayor valor arquitectónico. 

 Festos tiene un aire mucho más tranquilo y un bonito emplazamiento, sobre la llanura de Mesara.



Su gobernador fue Radamantis, hermano del famoso Rey Minos, con lo que podemos decir que ambos lugares: Knossos y Festos, tienen la misma antigüedad. Aproximadamente construido en 1900 antes de Cristo, fue destruido en 1700 y reemplazado por un palacio nuevo que se erigió sobre los cimientos del anterior, con lo que podemos ver restos tanto de uno como de otro palacio.


El pequeño folleto que dan a la entrada no ayuda mucho. Hay algún cartel que te va indicando lo que vas viendo, más o menos, pero hay que echarle buena voluntad, teniendo también en cuenta también que estamos viendo dos palacios de dos diferentes épocas y todas sus dependencias, superpuestos. 

La zona mejor conservada corresponde al llamado "palacio nuevo". Destacan las gradas del Teatro, en las que el público acudía a ver espectáculos de tauromaquia o ceremonias religiosas. 


Identificamos también el llamado Santuario tripartito.


Hay un gran patio central con privilegiadas vistas a las montañas de Psiloreitis. 



Y vemos como al suroeste del patio se encuentra un conjunto de almacenes y silos.



Lo que es concretamente la zona del palacio está vallado, porque continúan los trabajos de excavaciones en él. 


En la zona en la que se encuentran trabajando, en la parte de atrás, un cartel nos indica que fue aquí donde se halló el famoso disco de Festos, escrito en una especie de jeroglífico que todavía no ha podido descifrarse y que hay quién considera como uno de los grandes enigmas de la Historia.



Tendremos oportunidad de verlo más adelante, concretamente en el Museo arqueológico de Heraklion, la capital de Creta, que es donde se encuentra el original, o eso dicen.


Continuamos nuestra visita ya sin rumbo fijo, disfrutando del privilegio de estar aquí así como del entorno en el que nos encontramos. 


No elegían nada mal estos antiguos sus lugares para vivir. Hermosas perspectivas les acompañaban en su vida diaria.



Pero estamos tardando algo más de lo previsto y tenemos un segundo destino también cercano esperándonos.  

Aquí en este mapa vemos la ubicación del yacimiento que vamos a abandonar: Phaistos (Festos/Faistos) y el que visitamos a continuación.


Se trata esta vez de otro yacimiento importante, pero posterior al anterior. 

GORTYS o GORTINA tiene otras peculiaridades. Lo más destacable fue que durante 250 años fue la capital de CRETA. Ello sucedía en la época de los romanos, siglo III antes de Cristo. Nos encontraremos ante una interesante mezcla de estilos, pero eso no es lo más llamativo.

La visita resulta peculiar, porque sólo una parte se encuentra controlada, propiamente. 



Así es que al entrar el recinto y encontrarnos los restos del Odeón semicircular y de la basílica de Agios Titos que no podemos visitar porque están restaurándola, nos sentimos algo decepcionados. ¿Ya no hay nada más?



Nos acercamos para ver más de cerca las columnas que rodean el Odeón, que data del s. I de nuestra era y que era utilizado como teatro cubierto.  



Al menos, encontramos también lo que es más curioso de ver: el más antiguo Código Penal de Europa, protegido por una verja y que contiene regulaciones sobre los más diversos temas, como divorcio, derechos de herencia o propiedad. Está escrito en alfabeto dórico y data de 500 antes de Cristo.




GORTYS tuvo doscientos cincuenta años de esplendor, antes de ser destruida por los turcos y posteriormente abandonada. 

Uno puede encontrarse restos de todo tipo, pero lo curioso es donde puedes encontrarlos. En realidad, mirando el plano, resulta que la mayoría de los lugares indicados no están incluidos en el precio de la entrada y hay que marcharse literalmente a la carretera para encontrarlos.




Así lo hacemos y vamos viendo columnas tiradas de cualquier manera y restos por aquí y por allá, que todavía están sin un destino adecuado.

 

Metiéndonos por los campos, al lado de la carretera, encontramos valladas las ruinas que pertenecieron al pretorio. 

Llegamos a la conclusión de que tienen más dentro que fuera.


Ruinas del templo de los dioses egipcios, del templo de Apolo (en el que están trabajando), al menos hay unos pequeños carteles para que te puedas hacer una idea.



Resulta curioso ver a turistas (no muchos, la mayoría se limita a hacer la visita de lo que está propiamente en el recinto) deambulando por la carretera y cruzando de un lado a otro en busca de restos de las diferentes civilizaciones que poblaron Gortys que, sin duda, tuvo una importancia capital en la isla de Creta.

Bastante agotados del paseo, tomamos en el bar un refresco antes de continuar camino y, como ya es hora de comer y nos espera un buen trecho hasta llegar a AGIOS NIKOLAOS donde pasaremos la noche, hacemos una parada en un pueblo elegido al azar, PIRGOS, donde nos están esperando a la puerta (o casi) porque no debe ser lugar demasiado visitado por el turismo. 

Vamos a uno de los tres restaurantes que están uno al lado del otro. Todos tienen una señora indicándonos que entremos y así lo hacemos, lamentando no haber elegido cualquiera de los dos en los que no hemos entrado, ya que en el que sí lo hemos hecho, había otra familia en el interior.


Supongo que empezamos a tener una visión de una Creta profunda alejada del turismo de masas. Se ve un panorama humilde y sabiendo la situación de los griegos, creo que la vida no debe de ser excesivamente fácil por aquí.

Comemos bastante bien, y además nos regalan un plato de fruta, el agua y cuatro pastelitos. He dicho bastante bien, porque no había excesiva variedad y mi estofado resulta ser unos trozos de carne bañados en aceite que termino compartiendo con los gatos de los alrededores, los cuales aceptan gustosos mi invitación.

Por la tarde nos esperan bastantes kilómetros y, lo único que se me ocurre para hacerlos más llevaderos es buscar un camino lo más agradable posible. 

La Meseta de Lasithi, que tiene un perímetro delimitado con bastante claridad en el mapa y que nos coge de camino, parece ser la mejor posibilidad.


Nos vamos dirigiendo hacia el interior y vemos como, poco a poco, el paisaje se va modificando y haciéndose más montañoso y abierto. 



 Seguimos un trayecto un tanto errático por carreteras secundarias. Es muy agradable, pues pasamos por pequeños pueblos donde se ve que viven todavía de la agricultura y hay elementos como pequeñas capillas, que nos hablan de un tipo de vida muy tradicional. 

También vemos como el turismo se va acrecentando conforme nos vamos acercando a la zona de la meseta, propiamente dicha. Es difícil encontrar lugares puros en Creta, como casi en todas partes, explotan todo aquello en lo que ven posibilidades. En este caso, la meseta de Lasithi y sus hermosos molinos, típicos de la zona, están siempre presentes pero al lado de establecimientos hosteleros o cualquier otro reclamo. 



Paramos en una zona donde está un Museo del hombre, y hay un mirador, para tomar nosotros también alguna fotografía de la zona. Por aquí también hace bastante fresco lo que, por primera vez en todo el viaje, nos obliga a sacar las cazadoras.

Ya que pasamos por aquí, nos acercamos también a la llamada Cueva Diktaio, famosa por ser el lugar de nacimiento nada menos que del dios Zeus. 


Dicen mis guías que es un sitio turístico a tope y que el sendero por el que se accede a las cuevas puede hacerse en burro. No tendremos ocasión de comprobarlo ya que, una vez que llegamos hasta el acceso a la cueva, nos encontramos con que el horario de tarde finaliza a las diecisiete horas. 

Pues nada, nos quedamos sin entrar a ver el lugar en el que Rea escondió a Zeus para librarlo de las iras de Cronos, una gran cueva de estalactitas y estalagmitas que posiblemente y, sobre todo, a mis hijas, les hubiera gustado visitar.

Seguimos viaje y nos esperan unas cuantas curvas que se nos hacen bastante interminables, aunque seguimos disfrutando de las bellas vistas que nos proporciona la meseta de Lasithi.



 Nos dirigimos hacia el noreste de la isla, nuestro destino es AGIOS NIKOLAOS la ciudad más importante del este de Creta y capital del distrito de Lasithi.

Llegamos bastante perjudicados y nos cuesta un poco dar con el apartamento, que hemos reservado para dos noches.  Cuando lo conseguimos, vemos que estamos en una zona residencial, algo alejada del centro. Afortunadamente es bastante confortable y su dueña muy hospitalaria y simpática.

 "Manus Apartments" - Fotos tomadas al día siguiente:



Estamos tan cansados que nos da una pereza terrible ir hasta el pueblo y decidimos simplemente descansar y dejar la visita para el día siguiente. 

Nuestra hija pequeña está además malita y se queja de dolor de tripa desde hace un par de días, así es que razón de más para hacer una pausa en nuestro recorrido que casi está llegando a su final. 

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